The Emancipation Daily

Después de tanto tiempo sin escribir empezaba a pensar que las musas sólo inspiraban a los solteros, a aquellos que se quejan por no tener pareja o critican a los que si que la tienen. Pero mi caso no era cuestión de inspiración sino de atención. Porque las musas, al menos las mias, han estado siempre a mi lado aunque yo no me percatase. Y son ellas, mis amigas heterosexuales, esas que todo lo ven complicado y para las que un simple gesto es un complejo entramado de segundas intenciones; ellas, que se saben sufridoras y sensibles, pacientes y unico motivo de éxito de su relación;ellas, que por encontrar detalles románticos llegan a creer que su novio es capaz de masturbarse durante años pensando tan solo en ellas; ellas que, simplemente, son adorables.

Y es que, hace poco, hablando con dos buenos expecímenes del grupo anteriormente descrito, terminé preguntándome una cosa: ¿hasta qué punto es lógico ver la masturbación como una falta de respeto hacia tu pareja si la fantasía está basada en una tercera persona?

Tal y como yo lo veo, durante nuestros años de soltería (que no fueron pocos), las relaciones sexuales que experimentábamos las protagonizaban los siguientes actores: nosotros mismos, nuestra mano y un artista invitado. Y este artista, aunque no sepamos el número de escenas en las que participará, cobra un gran protagonismo, al igual que el resto de futuros artistas invitados que iran haciendo durante años sus “featurings”. Sin embargo, según algunas personas, cuando se emparejan inhiben voluntariamente la posibilidad de un onanismo pensando en alguien que no sea su pareja. Es algo así como un acto a conciencia, controlable y duradero en el tiempo.

Hasta aquí puedo, tras horas de meditación, alguna calada queabra mi mente y dejando a un lado mis más naturales convicciones,intentar comenzar un proceso de comprensión. Pero la parte que me descuadra del todo es cuando esa misma persona, lejos de cohibir únicamente sus propios deseos y fantasias, se empeña en cohibir también los de su pareja. Y yo pienso que si la Emperatriz Infantil fuera directora de cine porno, les acusaría de acabar con todo el erotismo en Fantasía.

Ese “porfi cariño, deja de tocarte pensando en una rubia tetona y hazlo solo conmigo” es al hombre lo que el “deja de poner la cara en el culo de la de delante” es a las orugas, algo imposible y causante de muerte, al menos de la autosatisfacción natural.

No pongamos trabas a la imaginación y la creatividad, hombre. Dejar eso para Maná.

Queridas heterosexuales, las que me leais o me volvais a leer, si pensais que vuestros novios son inmaduros ¿por qué no os parais a pensar en qué es lo que le ocurre a un niño cuando le prohibes ver la tele o comer gominolas? ¿Acaso pierden el interés?

Corran, pequeñas enajenadas, vayan al kiosko más cercano y compren el “playboy”, empaquetenlo con la más sexy de sus bragas y regalenselo a su novio junto a un lista de hermosas páginas web porno. Con suerte y si se dan prisa, lo mismo llegan antes de que su pareja haya empezado a tirarse a su monitora de gimnasio, que no, no será rubia tetona, pero al menos no intenta controlarle hasta las pajas.

¿Esta el hombre involucionando o lo que es peor, evolucionando hacia algo menos gratificante?

A veces me parece que los tiempos del “bunga bunga”, las pieles como taparabos y las vacas asadas tan solo a fuego eran dias, años, siglos mucho mejores para vivir el amor; habia demasiados pocos “homohabilis” y los que habia eran demasiado feos como para preocuparte de si uno de ellos iba a quitarte a tu pareja. A la vez el mundo del sexo estaba tan poco experimentado y lo que es más importante, tan poco viciado que era casi tan solo un mero hecho reproductivo.

Es cierto que esto es algo que a mi no me haría demasiada ilusión porque eso ¿cuantas veces implica? ¿1 cada medio año? Me parece poco pero aun asi es casi más de lo que puedo conseguir ahora.

Y esto si nos comparamos con nuestros antecesores directos porque si nos ponemos a pensar en aquellos seres más peludos y menos inteligentes (supuestamente) que cohabitan con nosotros en este frio, desolado y solitario planeta a rebosar de gente insolente, los animales, caemos en la cuenta de más o menos lo mismo.

Muchas de las especies tienen formas de llevar la vida en pareja mucho más inteligentes que las nuestras. Algunas de ellas se comen a su pareja justo despues del tan deseado apareamiento, ale, asi en plan Lorena Bobbitt, se acaba el placer conjunto se acaba tu oportunidad de espermizar a otras hembras y no hay mayor problema…el ya lo sabia y aun asi se arriesgó y aquí sin rencores ni juicios seguidos de años de prisión.

Si, esta mal matar a tu pareja pero reconocer que a veces…mas nos valdria ser mantis  y lo unico que tenemos similar es la “mantis-ta” con la que nos tapamos mientras lloramos durante horas cualquiera de nuestras penurias.Otro caso es el de aquellas especies que simplemente se pasan la vida formicando o buscando con quien.No, no solo hacemos eso los humanos.

Los perros o los gatos pasan por miles de etapas de celos y otras miles de busqueda de sexo. ¿De donde pensais que vienen frases como “ esta como una gata en celo” o “ mi novio me la ha pegado con esa perra”? Lo curioso de esto es que sean asi justo dos especies tan cercanas y tan mayoritariamente domesticadas por humanos. Muchos dirían que perros y gatos ya nacieron asi…

Anda, no os excuseis…somos culpables, junto a la nuestra hemos terminado con la fe en el amor de nuestros compañeros los animales domesticos. Y encima somos tan envidiosos que si vemos que disfrutan más que nosotros les castramos. Lo que digo…evolucionamos a peor, cada siglo somos peores personas.

Y como un caso opuesto tenemos al de los pingüinos.¿cómo es posible que un animal tan soso, que anda sin ninguna clase, con un pelo tan graso y sin apenas cualidades positivas sea fiel para toda su vida? Y aun mas, son tan fieles que si se equivocan y un macho elige de pareja a otro macho, sigue con el toda la vida¡¡¡ en nuestra especie esa posibilidad esta aun por demostrar.

¿Hay que ser peludo e ir con esmoquin caido y andando como si nos hubieran juntado las rodillas con una soga para consegir que alguien te sea fiel? La verdad no me parece raro, son tan poco agraciados que una vez que engañan a otro no le sueltan ni queriendo.

Visto esto,  chicos y chicas, dejémonos llevar al desastre físico, y cuando pensemos que da pena mirarnos salgamos a la calle porque parece que solo entonces habra alguna oportunidad.

Como la gran Úrsula dijo: “tan solo tu belleza es más que suficiente…”. Pero, ¿qué debe hacer aquel cuya belleza no sea suficiente si no, más bien insuficiente?

Al margen de todas esas importantísimas virtudes como la buena conversación, el sentido del humor o la amabilidad, que tan fáciles son de ver bajo los resplandecientes focos  de una discoteca, hay algo que es, quizá más importante. O no, ¿qué narices se yo?

Escaparates  diseñados para atraer, productos en tiendas colocados estratégicamente para captar tu atención, melodías repetitivas en spots…Todo ello supone la buena predisposición  del comprador a elegir un producto y no otro. Pero cuando se trata del amor y “en venta” estamos nosotros ¿qué papel desempeña nuestra propia predisposición  a ser elegidos en esta “compra-venta” de sentimientos?

Mucha gente dice que cuando quieres algo con alguien lo mejor es mostrarse desinteresado. Esto es curioso. Si me voy de compras y veo un pantalón que me gusta, mi cara lo refleja. Si un niño entra nuevo a un colegio y busca amigos su cara muestra amabilidad y si quiero que alguien me perdone, con mi cara busco compasión. Y con el amor ¿debes poner cara de que no lo deseas?

Quizá no debas parecer desesperado delante de la persona a conquistar, pero mientras descubres quien es la persona que te partirá el corazón, ¿qué menos que estar abierto?

Una amiga mía llama a ciertas cosas que le ocurren en la vida “señales” de que no tiene oportunidad para el amor. Sin embargo ¿es su predisposición la adecuada?

Estar predispuesto supone una actitud compleja pero bastante concreta. Algunos de los puntos clave serían:

–       Hay que estar predispuesto a estar expuesto: Si, como un cuadro del Reina Sofía. Si no te expones nadie te admirará y a mayor tiempo en galería  mayor es la oportunidad de que te compre un coleccionista de arte (abstracto, en muchos casos)

–       Debes estar predispuesto a la sobre explotación: Lo que significa que TIENES que sacar el mayor partido de tus virtudes. Si tienes buenas curvas, no te pongas hábito. Y por consiguiente, oculta tus defectos. Si no tienes dedos en los pies no uses sandalias. Esto es cuestión de lógica.

–       Predisponte al ensayo-error: aquí si, aquí no, este si, este no, por delante si, por detrás no. Probar lleva a ganar. Bueno no, probar lleva, de seguro a…probar (ganas es cosa de unos pocos). Pero es divertido. Y por último y más importante:

–       Obliga a tu corazón a predisponerse para el fracaso: Solo una de todas las intentonas que hagas en tu vida saldrá bien (y eso con suerte, a no ser que seas mormón). Y estar abierto a sufrir evita cierto porcentaje de sufrimiento. No más de un 2%, pero algo es algo.

Ahora ya es cosa vuestra salir y buscar o quedaros en casa sin para de quejaros ni hacer nada para solucionarlo. No es recomendable pero es vuestra elección.

Muchas veces nos hemos enfrentado a algunas enfermedades viricas que posteriormente han dejado mermadas nuestras capacidades vitales. Por ejemplo frente a un simple resfriado que más tarde se complique un poco y obligue a estar varios días en cama tomamos una serie de medidas y cuando creemos que ya estamos del todo curados nos miramos al espejo y vemos que nuestra cara tiene peor color y que probablemente hemos perdido varios kilos.

Y es que, desde ese momento en que el resfriado nos ha hecho más daño que cualquier otro antes, estamos muchos más en alerta para evitar que esto nos vuelva a pasar cuidándonos de ser tan osados al usar ropa que abrigue poco y tratando de no beber cosas demasiado frias. Algo parecido pasa con las rupturas de relaciones más importantes que las anteriores y yo me pregunto: ¿hasta qué punto podemos decir que nos hemos recuperado de una ruptura si seguramente despues de esta ya no volvamos a ser el mismo de antes?

Este chico especial entra en nuestras vidas cuando menos te lo esperas como un virus. En los primeros días no sientes nada pero en los siguientes ves que algo diferente pasa en tu cuerpo y que tu mente y estado fisico no esta como antes. Y de repente…zas¡¡, ya has incubado una buena enfermedad.

Lleva tan solo 3 o 4 días notar que esa persona quizá no sea como cualquier otra y que te va a costar mucho conseguir que sus ataques víricos a tu corazón no terminen por dejarte secuelas graves y como somos muy listos y nuestras predicciones en lo que al sufrir se refiere no fallan, ya es tarde para cualquier tipo de antidoto o vacuna preventiva, asi que pronto te tocara ir de visita al hospital más cercano de nombre,” tu mejor amigo”.

Normalmente, antes de empezar la primera relación importante uno va sin tanto miedo, sin pensar en que prevenir es curar y se tira a la piscina mojándose desnudo en un agua a la que poco le falta para estar bajo cero. Tus pensamientos sobre lo bonito que es el amor incluso antes de tenerlo se suceden en tu cabeza uno tras otro sin apenas dejar tiempo a la cordura. La esperanza de que algo sea eterno es una constante en tu mente e imaginarte tu vida con alguien y que todo sea perfecto es tu sueño.

Por el contrario, en el tiempo post primer gran amor, todo esto comienza a cambiar. De repente el amor no es más que algo precioso pero utópico y casi inconseguible y dejas de imaginarte con esa persona toda la vida para empezar a hacer planes que no vayan más alla del fin de semana y viernes, antes de que puedas salir y conocer a otro, En este momento, el pensar que algo va a ser eterno o al menos, duradero tiene que luchar enbravecidamente contra un batallón de neuronas mucho más cuerdas y realistas que las que tenías antes de infectarte con ese virus llamado amor.

Actualmente, el precioso color rosa de las paredes de tu futuro torna en un blanco puro que espera a ser pintado de cualquier otro color porque ya, estamos abiertos a que quiza un simple azul marino pueda quedar incluso mejor en nuestras vidas. Todos sabemos que las manchas, en paredes oscuras, se notan menos.

Y lo que es peor es que sabemos que tras una dura enfermedad que tanto costó superar vendrá otra , cuya cura estará aun por descubrir y que vendrá precedida por el avivar de algunos de los sintomas de todo nuestro curriculum virico anterior.

Siempre me consolé pensando en que algunos decían que al enfermar la fiebre te hace crecer. Pero ahora, más viejo, tengo pruebas que demuestran que , ni en el amor ni en la salud, esto es cierto.

Mucha gente piensa que es veridica la afirmacion de que “alli donde hubo fuego siempre quedan cenizas” pero a mi parecer esto era asi hasta hace un par de lustros. Hace años, cuando las relaciones conllevaban un alto porcentaje de pasión, donde la lujuria y la ilusión estaban a la orden del dia, donde el amor era susceptible de salir triunfante y los amantes se entregaban sin miedo a esa apuesta un tanto bastante más segura que la actual, si; tras aquel incendio desenfrenado quedaban cenizas.

Pero hoy en dia donde la entrega a la vida en pareja es casi nula, la pasión se vive en base al sexo más que al amor y el miedo al dolor nos obliga a enfriar en cierto modo nuestras sensaciones, es decir, donde lo que se produce no es un incendio sino la misera llama del encender de la cerilla, es muy probable que no queden cenizas sino un simple y ennegrecido palillo de madera.

Y si esto es asi, yo me pregunto: si es probable que al romper el fuego quede extinguido, ¿por qué a veces es tan dificil seguir llevándose bien?

Un amigo francés me ha llamado esta mañana para decirme que me visitaría. Motivo: una ruptura amorosa. El francés en cuestión llevaba menos de un mes saliendo con un parisino que conoció en verano y ahora son incapaces de estar en la misma habitación hasta que “la cosa se calme”( palabras textuales). Una relación de un mes, a mi parecer, no suele ser causante de un incendio de tan grandes dimensiones como para que los ex amantes y amigos en potencia decidan perder el número de los bomberos y dejar que ese fuego crezca sin intencion de que las rafagas de la amistad vayan apagándolo.

En esta sociedad cada día somos más cómodos a la hora de enfrentarnos a las cosas. Si me asustan las películas de miedo jamás veré una, si tengo miedo a las alturas

intentare vivir en un primero, si tengo miedo a amar me dedicare solo al sexo y si me asusta encontrarme a mi ex novio me cambio de pais durante una semana.

Es una cuestión universal, se podría decir que hasta una tautologia. El miedo es algo humano.Y tanto es el miedo y la manera que tenemos de aferrarnos a el y actuar bajo sus efectos que ya no solo tenemos miedo a lo que tememos desde que nacemos sino que vamos aumentando el numero de cosas temibles sea cual sea su “temibilidad”.

No tenemos miedo al ver que alguien nos esta empezando a gustar,no; ahora nos asusta ver en nosotros la posibilidad de que nos pudiera empezar a apetecer que nuestro corazón pueda empezar a plantearse la idea de abrirse a que alguien pueda llegar a ser considerado algun día como chico con posibilidades a gustarnos. Seria como pedir de regalo de comunión un jabón para usarlo en tu futura casa de soltero: cuando estés viviendo en ella y vayas a usarlo estará tan deteriorado que no te servirá ni para limpiarte los zapatos.

Y este miedo se une en la mayoria de las ocasiones a ese extremo orgullo que nos lleva no solo a ocultar el miedo sino a mostranos como las personas mas valientes y valiosas que ese ex tuyo podrá conocer jamás, de modo que a la hora de hablar todos lo hacemos bajo la luz engrandecedora de la razón, que no es mas que una absurda coraza que no solo te hace quedar como un gilipollas sino que te impide llevarte bien con la persona más importante de tu vida durante los meses/años anteriores.

El ser humano no es un ser social, es un ser sucio y convenido que solo se habla con aquel otro del que pueda conseguir algo, ya sea dinero, cariño, seguridad o pases vip, si no hay nada de eso, a veces ni nos merece la pena acercarnos.

Ligar,ese preciado arte del que pocos son expertos. Hay quien liga de forma natural y que, simplemente por existir, andar o respirar, llama la atención. Pero, ¿qué hacen el resto de los mortales?.

Si eres uno de ellos, sabrás que en la busqueda de sexo son muchas las artimañas que debes usar y que estas, lejos de ser infalibles, deben ser remasterizadas e, incluso, desechadas, para que la eficacia sea óptima.

Teniendo en cuenta mi escaso éxito en la materia no tengo mucho que decir y esta columna pretende ser soporte para contar experiencias útiles o no y, ante todo, dejar claro lo que NO se debe hacer.

Uno de los puntos, al parecer, más importantes a la hora de ligar es la mirada. El primer contacto visual es decisivo ya que puede ser el único contacto visual o el primero de una larga lista de contactos. En el segundo, y menos usual, caso, los ojos se transforman en tu arma decisiva. Mal que bien, todos sabemos mirar (aunque en mi caso abro tanto los ojos que parezco un ave nocturna), el problema llega cuando la atención se extiende al resto de la cara. ¿Qué haces con la boca? Direis: “pues sonreir, menuda tontería”. Pero es como saber que para volar necesitas un avión, el tema es que no sabes construirlo. ¿Sabemos sonreir?. Yo no, al menos no en ese momento. Sin embargo diría que esta sonrisa no debe ser falsa ni exagerada, si no una suave sonrisa que diga “acercate que si no me lo pides, no muerdo”.

Supongamos que pasamos el “momento sonrisa” y que el contacto visual continúa pero aquí, nadie se acerca. Es el momento de jugar tus cartas, continúa mirando un rato mientras tu mente busca y, con suerte, encuentra, una frase algo original. Una vez la tengas, ataca, no esperes, que el resto de gente suele ser más guapa y lanzada que tu y aquí, el que no corre vuela.

El contacto visual, a veces no llega por si solo. Los ángulos de visión son una variable importante. Asi que, en un mometno dado puedes forzar dicho contacto pasando, simulando desinterés, al lado de dicha persona. Pero cuidado, estudia el terreno, los baches y los charcos de agua. En cierta ocasión yo, decidido y con mi cara  de ligar preparada (no, la de buho no, la otra), me acerqué firmemente a la zona donde estaba el chico sin haberme fijado previamente en que justo al lado, el suelo resbalaba. El final de la historia podeis imaginarlo al igual que imaginareis que esa noche, también, me marché solo a casa.

Pasamos del contacto visual. Quedan varias opciones. Una que jamás hemos utilizado porque supone una alta tolerancia al rechazo es probar directamente, uno a uno, con todo aquel que te interese lo más mínimo. Dicen que esta técnica la usaba Brad Pitt en las fiestas de los Oscar.¿Estás así de bueno?¿A qué no?Pues ya sabes lo que NO debes intentar.

Otro punto importante a la hora de ligar son tus amigos. Si, un buen amigo tiene tantas ganas como tu de que termines la noche con alguien solo que el carece de vergüenza. Es lo que tiene que uno no vaya a ser el rechazado, que no tienes problema en intentarlo. Siempre pensé que esta técnica era algo asi como “la de 15 a 20”, porque una vez pasada esa franja de edad, deberíamos ser capaces de hacerlo solos. Ahora pregunto yo ¿puede levantar la mano aquel que, superados los 20, JAMÁS la haya usado?¿Nadie?.Sigamos entonces.

En este punto llegamos a una técnica muy util en el mundo gay. Tu amiga. Una chica alegre y divertida ayuda a que otros se acerquen. Una chica en el ambiente se siente libre de moverse y mostrarse alocada y puede terminar siendo el mejor de los cebos. Cuanto mejor vestida y más mona sea la amiga que llevas al lado mejor resultado suele dar. Cuanto debemos a nuestras niñas.

Este caso se da, aunque en menor medida, en lo que un gay supone para su amigo heterosexual. Un gay no pretende ligar con tias (usually) de manera que con llegar a un grupo de chicas  y decir alguna frase que deje clara la orientación tiene campo libre para hablar con ellas de lo tremendamente guapo y simpatico y, sobre todo, educado y caballero que es su amigo.

Todas estas técinas tienen un alto grado de error, no creais. Si fueran 100% fiables no nos iriamos a casa solos y, seamos sinceros, eso pasa, y bastante.

Por mi parte solo suelo reaccionar ante una presión social alta. Soy capaz de alargar el contacto visual hasta límites insospechados. Insospechados pero tangibles, porque cuando mis amigos me dicen “mira, llevamos 3 horas así, o dices algo o nos marchamos a casa”, se me acabó el mirar.

Se han dado casos de grupos que han realizado juegos para luchar contra esa timidez y, sobre todo, contra esa larga época de sequía sexual. Los puntos, las apuestas, los piques ,los premios y los castigos finales hacían de potenciadores-(“Aunque solo sea por no terminar pagando la ronda final, tengo que lanzarme”)

El caso es que, como veis, yo no tengo ni idea de ligar. He intentado aprender, pero, como dicen en Volver, “remotamente no puedo”.

Por suerte para mi, que tengo pareja estable, , ahora mismo no necesito táctica alguna y puedo olvidarme del tema de ligar. Para los demás y, por el bien común, espero que los lectores expertos dejen escrito algún que otro consejo.

“Si no encuentro novio ahora, con 25 años, ¿Cómo voy a encontrarlo con 35?”.
Esta preocupación ronda el negativo ( y realista) pensamiento de un amigo mio. Ahora traspongamos esta frase al sexo. “Si no tenemos sexo con 25 años, ¿Cómo lo vamos a tener con 35?” y , “uppps”, resulta que ahora esto también me preocupa a mi, fijate.

Supongamos ( y no hay que suponer mucho), que llega un punto en que la juventud se pierde y , con ella, la posibilidad de compartir tu vida con alguien. Supongamos entonces que, además, somos gays. Y supongamos también que, el resto de nuestros amigos gays se encuentran en semejante situación. Toda esta serie de suposiciones no solo llevan a un grupo de maricas cuarentones que toman cerveza con limón en las terrazas de Chueca los meses de verano si no que además lleva a que esos futuros cuarentones, que en el año 2009 rondan los 26 años, pasen algunas de sus horas imaginando como será su vida en 20 años.

Es preciosa la idea de imaginarte con tus amigos de toda la vida, haciendo lo mismo, viajes al rio, a Torremolinos, salidas de sabado por la noche ( todo a velocidad reducida por el aumento de edad y de peso), pero resulta que no consuela a la gran mayoria. Y algo que consuela a unos pocos es una mierda de consuelo, seamos sinceros.

Llevo tiempo diciendo que los 25 años son una edad que marca, o al menos para mi lo han sido. El temido cuarto de siglo. Yo, que antes engullía 5 fajitas sin que mi cuerpo lo notara, ahora debo alimentarme de lechuga para entrar en mis vaqueros preferidos. Y como yo, tantos otros que pierden poco a poco su valiosas cualidades ( menos la tolerancia al alcohol, que se mantiene intacta).Como bien se dice, “mal de muchos, consuelo de tontos”, razón por la que dicho grupo de afeminados dedica ciertas horas a consolarse entre si demostrando que todos comparten la agonía del envejecer.

Algunos se ven en asilos para homosexuales (no hay que perder la esperanza al fin y al cabo, y alli habrá más posibilidad de un último amor que en un asilo de heteros), cantando lineas y bingos siempre que las gargantas maltratadas por el tabaco lo permitan. Otros se ven sentados en bancos, fumando y recordando los tiempos en que usaban una 38, tenían pelo en la cabeza o podían nadar sin morir de asfixia.

Otros, por el contrario, se ven rodeados de gatos que mitiguen el sentimiento de soledad o cuidando a los hijos de su hermano o de los amigos heteros de los que un día se reía por casarse tan pronto. Al menos ellos tendrán hijos que les cuiden al hacerse mayores y no solo amigos en peores condiciones que uno.

Todo esto suena triste si se ve desde esta perspectiva, pero si nos lo tomamos como una visión reveladora del futuro, terminará siendo un empujón para mejorar la situación actual.
Por mi parte, pienso adelgazar, tener el mejor sexo del mundo y, en un tiempo, buscarme pareja…o al menos intentarlo y que por mi no quede. Y si no consigo nada de esto, como no soy como aquellos que dije que no se consolaban con tener a sus amigos, me valdré de ellos para llenar la senectud de risas, que al contrario que ligar, eso si que se nos da bastante bien.